23.9.07

Bonito sombrero


BLOODRAYNE II: DELIVERANCE

Uwe Boll, 2007


Natassia Malthe

Zack Ward

Michael Eklund

Brendan Fletcher

1,5/5

El esquivo talento del director alemán Uwe Boll le ha valido la adjudicación de numerosos apodos, siendo quizás el más llamativo de ellos "el nuevo Ed Wood". Si bien nunca fue una comparación acertada mi opinión, con el paso del tiempo y del incremento de su producción cada vez se halla más alejada de la realidad. El encanto de títulos como House of the Dead (2003) se basaba en el descaro, la ineptitud y la despreocupación con la cual se importunaba el lenguaje cinematográfico valiéndose de un collage de elementos (desnudos, chistes espantosos, material sacado de videojuegos, excesos narrativos...) decididamente juveniles y, por ello o pese a ello, refrescantes.
Desgraciadamente, la avalancha de críticas que ha recibido el grueso de su obra han hecho mella en la actitud con la que Boll encara la realización de un nuevo proyecto y su repulsivo encanto está dando paso a un proceso de reconversión mainstream que parece no tener límite. Es posible que el futuro estreno de la controvertida Postal reestablezca el orden natural de las cosas, pero mientras tanto títulos como Bloodrayne II: Deliverance alejan al director de posturas extremas para instalarle en una mediocridad incapaz de suscitar algo más que indisimulados bostezos.

El hecho de que un sonoro fracaso en taquilla como Bloodrayne (si desean mayor información sobre el filme lean el extenso comentario que en su momento se le dedicó en este espacio) haya sido agraciado con una secuela sólo puede explicarse desde unas notables ventas en formato doméstico. Todo indica que a pesar de que Uwe está reñido con los resultados en la pantalla grande, llegando incluso a pasar años para encontrar distribuidor de su adaptación del videojuego Dungeon Siege, obtiene un respetable éxito en videoclubs y cadenas de venta directa, lugares más acordes al espíritu de sus películas. En esta continuación de la saga de la dhampira con salida directa en DVD, se recortan intenciones y presupuesto en base a unas expectativas mucho más realistas. Dicho recorte no sólo afecta a los valores de producción, sino que toca prácticamente cualquier aspecto que pudiera haber hecho al título disfrutable: ya no hay pelucones imposibles, ni actores de renombre que parecen desempeñar su trabajo bajo la influencia de estupefacientes o del más puro hastío, ni prostitutas rumanas, ni chorros de sangre, ni escenas de sexo gratuito...

¿Qué queda, pues? Poca cosa, como podrán imaginar. Para empezar, el guión es tan vago y poco trabajado como cabría esperar. Ni las motivaciones de la heroína, ni la de sus acompañantes (atención a las incomprensibles escenas de reclutamiento para la causa; ¡qué morro, Dios!), ni las de su antagonista, Billy el Niño, son lo suficientemente claras y / o interesantes como para que nos importe un mínimo lo que está sucediendo en pantalla. Tampoco hace acto de presencia el humor, y éste es un ingrediente a la que la Rayne de los videojuegos nos tenía acostumbrados. Por otra parte, el personaje gana en confianza y autoridad con respecto a la primera entrega, lo que no evita que posea un carácter blando e indefinido. Unos diálogos sosos que no destacan ni para bien ni para mal tienen la culpa, dentro del proceso global de estandarización que están sufriendo las bollproducciones.

No se puede echar en cara que los decorados y la recreación del Salvaje Oeste dejen a las claras el dinero puesto sobre la mesa, esto no es Deadwood, pero sí la escasez de audacia que demuestra Boll tras las cámaras. Apenas un ligero temblor en el rodaje de ciertas escenas (más que un defecto puntual del director, un recurso cinematográfico en auge) en un panorama soporífero que consigue que añoremos ralentizaciones y rotaciones imposibles de antaño.
Natassia Malthe, protagonista de cintas del calibre de DOA: Dead or Alive (Corey Yuen, 2006), y su recatada belleza constituyen uno de los escasos atractivos de un programa cuya premisa inicial tenía que haber dado mucho más de sí. Porque entre bostezo y cabezada se apuntan conceptos e ideas visuales (la soga múltiple, por ejemplo) hasta cierto punto aprovechables. Quizás en otra ocasión y bajo la responsabilidad de otros lo haga. Mientras tanto, tenemos este hueso insípido al que hincarle el diente en un menú sólo apto para los aficionados a los filmes vampíricos que profesan mayor lealtad al subgénero.

4 Comments:

Blogger Aureal said...

Como también fan del género vampírico, envidio tu dedicación para comentar los escasos productos que llegan estos días. Te reto a que hables de esa reciente joya con colmillos DTV protagonizada por Sean Patrick Flannery. Si necesitas el título, lo puedo mirar. En contraprestación, me comprometo a hacer un exhaustivo comentario de Habit.

Y por más que Boll venga con las rebajas y prometa lo contrario, nunca veremos a la dhampira en su entorno natural: liquidando nazis.

¿Y la Malthe, no enseña ni un mal pezón? :(

3:59 p. m.  
Blogger superdiscochino said...

Ni uno. Qué pena.

Creo que se refiere a Insatiable, que tengo por casa pero todavía no me he atrevido a ver.
Habit ni la conocía. Avise si hace la reseña, que me interesa.

Un saludo.

7:15 p. m.  
Blogger Cachalote Comix said...

Sin tetitas no interesa. ;)

Un saludo

9:07 p. m.  
Blogger Cecile B. Demente said...

Pues yo soy fan del mondo zombie en general y he jugado mogollón al video juego, pero de House of dead solo me interesaró tanta dominga suelta...

9:14 p. m.  

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