4.2.07

El infierno era esto


BLACK DEVIL DOLL FROM HELL

Chester Novell Turner, 1984

Shirley L. Jones
Chester Tankersley
Marie Sainvilvs
Ricky Roach

?/5

Es inevitable. Tarde o temprano todo ser humano ha de enfrentarse a una experiencia de una intensidad tal que consiga hacer replantearse aquellos valores en los que siempre había creído, haciendo peligrar la frágil ilusión de estabilidad autoasumida. Puede tratarse de una vivencia personal motivada por un conflicto interior o exterior, o algo tan simple como la lectura de un libro o el visionado de una película. Dejémoslo claro: Black Devil Doll from Hell no es esa película. Sin embargo, encontrar un espectáculo tan sumamente patético a la par que ofensivo a los cinco sentidos (cuestión nada baladí tratándose de un medio audiovisual) no sólo es una tarea prácticamente imposible, sino que ha de darse por perdida de antemano.

Chester Novell Turner tuvo una visión única e irrepetible en una descarga de iluminación creativa. Una visión de un muñeco con rastas que expulsa gas por la boca y viola a una mujer fea y religiosa. El mundo en 1984 no estaba preparado para tamaño asalto a nuestra salud mental y quién sabe si algún día lo esté. Queda esta cinta como testamento para traspasar a las generaciones futuras, depositando en ellas la responsabilidad de hallar respuestas a la pregunta que centraliza el pensamiento de los espectadores tras el visionado del filme: ¿Pero qué cojones acabo de ver?

El sencillo argumento de la película se puede condensar en las escasas líneas que siguen a continuación. Una mujer beata hasta la médula compra un muñeco en una tienda bajo la advertencia de que tiene el poder de otorgar el deseo oculto de sus dueños para más tarde volver al escaparate de donde salió. Como el anhelo inconfesable de la susodicha es darse un revolcón a toda costa (aunque sea con un amasijo de cartón barnizado), el muñeco cobra vida y la fuerza sexualmente. Esta experiencia aparentemente anodina ejerce un influjo decisivo sobre su vida y la ex-mojigata se dedica a fornicar con extraños para aplacar sus ardores. Es inútil. Una vez que se ha probado el dulce amor de un muñeco amorfo no existe pene de carne "y hueso" que valga. La única solución es acudir a la tienda para volver a comprarlo y suplicarle un poco de sexo. No obstante, el muñeco no está muy por la labor y ante la continua insistencia de la mujer decide freirla hasta la muerte con sus poderes mentales. FIN.

Si bien el guión no presume de ningún tipo de alarde literario, constituye un prodigio de calidad y savoir faire frente al resto de elementos de la película. Pasando lista:

- Dirección. Cuando uno acaba de comprarse una cámara de vídeo doméstica y comienza a probarla realiza todo tipo de movimientos bruscos, zooms sin propósito, planos interminables y juega con los efectos de contrastes, ralentizaciones, etc... a fin de familiarizarse con su uso. Lo que en la mayoría de los hogares termina por borrarse de la cinta para almacenar material mucho más significativo, en Black Devil Doll from Hell se convierte en el medio principal para narrar la historia. Así pues, y por poner un ejemplo, durante una interminable conversación telefónica de la cual se nos hará testigos en su integridad, la cámara deambula por el piso de la protagonista, recalcando motivos religiosos hasta la extenuación (aunque lo más llamativo a mi juicio es ese sofá envuelto en una funda protectora de plástico transparente). Algo totalmente superfluo, ya que gracias a la exposición anterior hemos comprendido perfectamente el fuerte carácter religioso de su protagonista. Claro que el premio gordo es esa inenarrable secuencia en la que el muñeco asalta por la espalda a la mujer a base de fotos estáticas (lógico, puesto que animar al hombrecillo en tales circunstancias es complicado) mientras de fondo se oye una estridente sucesión de efectos sonoros. Épico.

- Música. Jamás en la historia del cine los ritmos de ejemplo grabados en la memoria del CASIOTONE fueron empleados con semejante énfasis. Basta con añadir unas cuantas notas sostenidas por encima para obtener múltiples e irritantes melodías. Y si el volumen de la banda sonora no permite escuchar los diálogos lo mismo da. Peor es cuando los insistentes tonos agudos amenazan con perforar los tímpanos del oyente potenciando exponencialmente la furia homicida de éste.

- Interpretación. De entre los escasos personajes con relevancia en la historia destaca principalmente la actuación del propio muñeco. No se puede decir que su limitada expresión corporal sea digna de un Oscar, pero lo que le falta en gesticulación lo suple con creces a base de expulsar gases tóxicos por la boca. Suyas son las líneas más memorables del filme, expelidas en pleno acto de agresión sexual, entre ellas "Esto es lo que quieres y te lo voy a dar" y "¡Te voy a follar, puta!". Tan sólo rivaliza con semejante repertorio una de las frases que le espeta la amiga de la protagonista durante la mencionada conversación teléfonica: "Voy a conseguir que te follen el culo". A lo cual ésta responde impertérrita: "No hasta que me case".
De hecho, el discurso general se nota cuidado al milímetro y pensado para reflejar la ideología de profundo respeto al género femenino propugnada por el director de la cinta. Según la filosofía de esta obra la liberación de la mujer pasa por copular con un raquítico muñeco de cartón. Hasta ahí no se observa estridencia alguna. El problema quizás llegue cuando se usa como doble a un niño pequeño (porque un enano desde luego no parece) para determinadas secuencias de acción. De confirmarse la sospecha, estaríamos ante una fechoría intolerable.
El resto del elenco interpretativo, incluida la protagonista, una mujer vulgar con un gusto para vestir y peinarse francamente cuestionable, se limita a recitar las líneas de texto con la misma emoción con la cual uno leería la lista de componentes enumerada en la etiqueta de un champú.

Blaxploitations poseedoras de un nivel de cutrez y mugre alarmante existen en cantidad, pero ni siquiera títulos tan perniciosos como Sweet Sweetback's Baadasssss Song (Melvin Van Peebles, 1971) alcanzan los grados de incomodidad producidos por la contemplación de este filme. Black Devil Doll from Hell es, en definitiva, una película únicamente recomendada a personas que se exciten ante la visión de carne y cartón negros, y cuyo fetiche sexual sea observar como un muñeco lame los pezones de una mujer madura con una extensa lengua cubierta por una especie de sustancia blanca y pegajosa (vamos... seguro que son más de uno). El resto tendremos que hacer esfuerzos por borrar de nuestra memoria las inolvidables imágenes y los sonidos de esta infecta producción.

14 Comments:

Anonymous miusicpitusi said...

Genial post,que cosa más horrripilante de film debe de ser,las capturas prometen caspa en abundancia, hay que verla, que contradictorio es todo no? xD

PD:Animate un día de estos con Qarqacha y veras.. veras,,

4:22 p. m.  
Anonymous Gibarian said...

BRUTAL!

¿Y cuánto dura esta joya? Es que con la sinopsis que has realizado, me figuro que no excede de los 45 minutos.

Otra pregunta: ¿El muñeco llega a correrse? Y, si es así, ¿cómo son sus fluidos?

El día 23 toca "Inlad Empire". Juas, qué ganas.

Saludos.

4:24 p. m.  
Blogger superdiscochino said...

Pues dura poco más de una hora, pero yo diría que los diez primeros minutos de la cinta son los títulos de crédito sobre fondo negro con una de esas melodías "casiotónicas" que hacen sangrar los oídos.

Si el muñeco eyacula o no es algo que no se ve. Y no sé si lamentarlo o congratularme...

Inland Empire: Sí, son muchas las ganas.

Saludos.

4:33 p. m.  
Blogger Crazy J! said...

Para los que no tengan estomago para ver el film completo aquí un fragmento de 10 minutos encontrado via youtube. OH-DIOS-MIO...

http://www.youtube.com/watch?v=xeeT5JsV3Is

5:44 p. m.  
Blogger mekasidnipuatier said...

Youtube lo tiene todo y yo he de hacerme con este filme como sea. Desafortunado precedente a la explotadisima saga del Muñeco Diabolico, esta sin duda hara palidecer (toma chiste racista) las cabronadas de Chucky, peli tambien mala de cojones que solo nos hizo gracia a una amiga mia y a mi en el cine porque nos recordaba a uno de clase. ¡Que cabrones somos los adolescentes! Hasta los que nos llevabamos todas las collejas por tolis.

9:12 p. m.  
Blogger Cachalote Comix said...

SD,ya lo he dicho más de una vez, y si no lo he dicho lo he pensado... Me dan "miedo" las películas que ves.

Un saludo

8:27 a. m.  
Blogger Queco said...

Madre de Dios!

9:32 a. m.  
Anonymous Aureal said...

¿Cómo puede ofender a nivel olfativo, de paladar y táctil?

Es más: ¿dirías que la escena de la lengua la realiza un niño?

2:06 p. m.  
Blogger superdiscochino said...

> ¿Cómo puede ofender a nivel olfativo, de paladar y táctil?

Por simpatía entre los órganos.

> Es más: ¿dirías que la escena de la lengua la realiza un niño?

Espero y deseo que no (más que nada por quien pueda estar leyendo esto; nunca se sabe...).

4:50 p. m.  
Anonymous Aureal said...

¡es más! ¿Por qué pregunto tales cosas? ¡Esta pagina es nociva!

11:47 p. m.  
Blogger Andrés / Derzu said...

buen texto... esa pelicula se ve nociva por donde la mires.. Pero bien que nos gusta ver esas porquerias.

Si, que comentarias Qarqacha, una pelicula de terror peruana, seria interesante aunque no sé que tal facil de encontrar por allá.

saludos
andres

8:47 p. m.  
Blogger superdiscochino said...

Internet acerca muchas fronteras. Qarqacha la tengo en casa desde hace tiempo en la (extensa y caótica) lista de películas por ver.
Intentaré hacerle un huequecillo, pero, desgraciadamente, cada vez tengo menos tiempo libre.

Saludos.

9:16 p. m.  
Anonymous basuralia said...

Me encanta tu estilo, tío.

Palabras precisas y bien ordenadas; y todo dicho con mucho criterio.

Es el típico análisis que comparto con mi gente, y no sólo en torno a productos casposos; es toda una manera de entender y enjuiciar el mundo: lo mediocre y lo absurdo existe, nos rodea, regocijémonos pues en su contemplación.

Sigue así, porque sintonizas con muchos de nosotros.

un abrazo!

11:13 p. m.  
Blogger superdiscochino said...

Muchas gracias por sus palabras, Basuralia.

12:01 p. m.  

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