17.12.06

El bello cadáver


VIY

Yershov y Kropachyov, 1967

Leonid Kuravlyov
Natalya Varley
Aleksei Glazyrin
Vadim Zakharchenko

3,5/5



Un grupo de jóvenes sacerdotes se encuentran de vacaciones alejados de las obligaciones del seminario. Durante la noche buscan refugio en una granja local, donde una avejentada mujer se encarga de acomodarlos lo mejor que puede. A Khoma le toca dormir en el establo junto a los animales, lo cual no le produce ninguna contrariedad. Para su sorpresa, la anciana irrumpe en su lecho mientras duerme e intenta seducirle. Tras una serie de tentativas fallidas agarra a Khoma por la fuerza y le obliga a montarse con ella en una escoba con la que saldrán volando. Una vez en tierra firme el aterrorizado muchacho se las arregla para apalear a la bruja hasta la muerte, momento en el cual se convierte en una bella muchacha.
Es tiempo de poner pies en polvorosa y olvidar lo sucedido, cosa que se convierte en una tarea mucho más complicada de lo deseado pues nada más volver al monasterio se le encomienda velar el cadaver de una dama de alta alcurnia por expreso deseo de la recientemente fallecida. ¿Pudiera ser la misma mujer de aquella noche de pesadilla? ¡Sí!
Khoma es forzado a velar el cuerpo de la joven durante tres noches con horribles consecuencias, pues no parece dispuesta a entregarse al olvido eterno de forma pacífica y se manifiesta agresivamente contra el sacerdote en una escalada de espanto progresivo.

Viy es una adaptación de un relato de Nikolai Gogol basado a su vez en una leyenda del folclore popular. No se trata de la primera vez en que la obra ha sido llevada al cine, teniendo a la reputada La Maschera del Demonio (Mario Bava, 1960) como destacada precursora, si bien la película de Georgi Kropachyov y Konstantin Yershov presenta un mayor grado de fidelidad con respecto al texto original. Su popularidad en los últimos años se ha visto incrementada notablemente, siempre en círculos selectos, hasta el punto de que no son pocos los que la encumbran como una auténtica joya fílmica. Tal entusiasmo se justifica en parte por su imaginativa puesta en escena, repleta de efectos especiales creados de manera artesanal que en algunos momentos llegan hasta límites orgiásticos, como si de una gran superproducción de Hollywood se tratase.

El guión resulta mucho menos disfrutable si no es puesto en perspectiva, puesto que su ingenuidad se explica mejor desde las premisas de los cuentos populares que desde lo que uno cabría esperar de una película de terror al uso. Especialmente descolocantes son sus rafagas de humor simplón y trasnochado que, por fortuna, permanecen en un discreto segundo plano.
En cualquier caso, no se puede pasar por alto que el desarrollo de la cinta gana enteros en capacidad para inquietar conforme se va aproximando el final, terminando con una escena capaz de dejar con la boca abierta incluso al aficionado del fantástico más curtido.
Tamaño despliegue de inventiva visual es difícil de predecir atendiendo a los primeros minutos del filme, y sorprende más aún contextualizándolo según fecha de producción (recordemos que data de 1967). No obstante, alguno de los efectos especiales parece incluído por el simple hecho de epatar, aportando poca cosa a la historia.

Si fuese necesario elaborar una lista con los elementos más llamativos de Viy, a la cabeza se encontraría la extraordinaria belleza de Natalya Varley, encargada de interpretar a la bruja transmutada en virtuosa muchacha de nombre Pannochka.
Contemplar su rostro consigue hacer circular una corriente eléctrica de genuina excitación por la médula espinal; experiencia sobrenatural a su manera.
Una mujer a la que bien merece la pena seguir la pista entre los laberínticos pasillos descubiertos por la imdb.

1 Comments:

Anonymous pequeñoIbán! said...

No conocía la película pero se agradece la reseña, porque como poco me está resultado bastante interesante

Un saludo!

8:43 p. m.  

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