9.10.06

Egotour polaco

SANATORIUM POD KLEPSYDRA

Wojciech Has, 1973

Joseph se dirige a visitar a su padre moribundo en un tren donde tanto el paisaje observable a través de las ventanas como los pasajeros, en aparente trance, y el propio estado del vehículo conforman un escenario preternatural que escapa a la razón. Sensación que se mantiene tras la llegada al sanatorio en el que se halla ingresado su progenitor, pues la curiosa estructura del edificio unida a su decadencia extrema no se ajustan a las expectativas concebidas sobre instalaciones dedicadas al cuidado de la salud. Tampoco le tranquiliza la conversación con el médico que atiende a su padre. Los métodos terapeúticos que dice emplear se asemejan a las fantasías de un lunático. Según él, en el interior del recinto el transcurso del tiempo se detiene e incluso retrasa, por lo que, mientras que sus pacientes estarían muertos en el mundo exterior, aquí mantienen sus constantes vitales indefinidamente. Es el inicio de un recorrido por la psique de Joseph en el que se rememoran pasajes de su infancia junto a su padre, amigos, conocidos... en un constante cambio de escenario fuera de toda lógica.

Sanatorium pod Klepsydra adapta relatos del célebre escritor polaco (y víctima del Holocausto Nazi) Bruno Schulz desechando cualquier atisbo de narrativa convencional y sometiendo al espectador a un maremagnum de imágenes y conceptos de difícil racionalización. En cierta forma recuerda a películas precedentes como la mágica Valerie a Týden Divu (Jaromil Jires, 1970), si bien en este caso resulta más complicado interpretar simbolismos y dotar de coherencia satisfactoria a lo expuesto. El planteamiento del filme exige una participación activa del receptor al que no le faltará trabajo si pretende descifrar los códigos ocultos diseminados a lo largo de las dos (exhaustivas) horas del metraje. Claro que siempre queda la opción, acertada a mi parecer, de dejarse llevar por el viaje gozando de las vistas y los sones sin pararse a procesar más allá del mínimo obligatorio. Cualquier otro plan de defensa puede llevar a perderse irremediablemente por los vericuetos de este egotour (en el que probablemente se confundan autor y personaje) con la única guía del reloj de pulsera y la válvula de escape proporcionada por el mando a distancia.
En caso de necesidad se podría tachar el humor de esta cinta de, y perdonen el tópico, onírico; permitiendo articular elementos tan dispares como los siguientes: desfiles de elefantes, los Tres Reyes Magos discutiendo sobre las bondades del pago al contado frente al uso de créditos, portales espaciotemporales bajo las camas, figuras de cera mitad humanas mitad robot, personas con cabeza de pájaro, judíos cantando al unísono con los brazos tendidos al Sol, espeluznantes soldados en busca de objetivos... Demasiadas viñetas, demasiado caóticas como para tratar de aprehenderlas.

Algunos críticos ven en la obra una alegoría sobre los padecimientos del pueblo polaco bajo el yugo nazi. No obstante, y a tenor de lo presenciado en el filme, me inclino por unas intenciones mucho más intimistas basadas en la explotación de las jugosas y eternamente conflictivas relaciones paternofiliales. Pero a falta de un mayor conocimiento de la producción del escritor las posibles interpretaciones no son excluyentes, sino complementarias. Suerte que para disfrutar de los maravillosos escenarios de la película, en especial de los construidos al aire libre, del detallista vestuario, del llamativo uso del color (verde naturaleza, blanca tez, intensos rojos), de la ominosa banda sonora, no hacen falta tratados literarios ni teorías esotéricas. El "exotismo centroeuropeo" posee suficiente poder de fascinación por sí mismo como para cautivar los impresionables ojos de espectadores sureños como el que esto escribe.
Abstenerse aquellos que consideren el desarrollo lineal de acontecimientos un requisito sine qua non para la construcción de todo artefacto fílmico. Mejor así; el resto estaremos cómodos y disfrutaremos de espacio para estirar los pies.

3 Comments:

Blogger Borja said...

Tiene una pinta estupenda, seguramente la mejor opción para verla es como acertadamente comparas con "Valerie": dejarse llevar por su sugerencia onírica, que los significados vendrán si tienen que venir.

Cada vez que visito este blog siento como si fuera un blog hermano del mío... ;D

2:18 p. m.  
Blogger superdiscochino said...

Sí que es cierto, Borja.
Lo cual, después de todo, no constituye una buena señal. Indica que no somos personas originales. : )

4:17 p. m.  
Blogger superdiscochino said...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

4:18 p. m.  

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