17.10.06

Déjà vu

LA CASA SPERDUTA NEL PARCO

Ruggero Deodato, 1980

Tom
y Lisa se dirigen a la casa de unos amigos para celebrar una de esas aburridas fiestas yuppies en las que se ponen discos horribles y las conversaciones terminan versando invariablemente sobre mobiliario de diseño o la penosa situación del Tercer Mundo. Por el camino se les estropea el coche y se ven obligados a parar en un taller de reparación. Allí conocerán a Alex y Ricky, unos más que peculiares mecánicos que se preparaban para cerrar el negocio y salir a quemar la noche. Tras unas complicadas negociaciones conseguirán convencerlos de arreglar el auto a cambio de de ser invitados a la celebración. Un trato ventajoso para Alex, pues está acostumbrado a buscarse su propia diversión por adverso que se muestre el entorno. ¿El método? La violación y el asesinato, algo que quizás tenga ocasión de practicar durante la velada.
El caso es que Alex exhibe su versión modosita al llegar a la mansión, pero la forma en la que Ricky baila como un tarado ante el jolgorio general y el comportamiento de calientabraguetas de Lisa (que si tócame el muslo, que si frótame la espalda mientras me ducho...) terminan por agotar su paciencia. Pronto se desata la violencia y unos cuantos apaleamientos oportunos minan la moral de los machos del lugar. El resto, intimidar a las mujeres, es sencillo... o eso parece. Alex y Ricky se las prometían muy felices con la perspectiva de una noche de violaciones a punta de navaja, mas someter a estos insufribles snobs se convierte en una tarea más difícil de lo que esperaban.

Ruggero Deodato, autor de la infame Cannibal Holocaust (1980), dirigió este producto a la sombra de The Last House on the Left (Wes Craven, 1972) durante una época en la que asquear al espectador no era tan sólo una opción, sino que casi se trataba de una prerrogativa. Para que se hagan una idea, La Casa Sperduta nel Parco es tan similar al filme de Craven que el personaje interpretado por David Hess apenas cambia de nombre de una producción a otra (de Krug a Alex), pero conserva su perturbadora idiosincrasia intacta. Muy probablemente la intención de Deodato fuese homenajear la película mencionada aprovechando la relajación moral facilitada por el paso del tiempo para ampliar y recrudecer el repertorio de villanías a fin de contentar a un público cada vez más perverso. El resultado bajo esta perspectiva es un fracaso, puesto que la violencia es bastante comedida y solamente personas altamente impresionables tendrán problemas para soportar ciertas escenas (los cortes ejercidos sobre el virginal cuerpo de Cindy, por poner un ejemplo). Lo que es indiscutible es que en materia de desnudos frontales (ellas, como siempre, y muy especialmente la anatómicamente admirable Annie Belle) se pone en marcha la maquinaría al completo, si bien las recreaciones de agresión sexual no son tan brutales como cabría esperar. Por paradójico que parezca, The Last House on the Left y su pésima combinación de nihilismo salvaje y humor tontorrón gana en malrrollismo a la cinta de Deodato, en la que no hay lugar para un mal chiste que rebaje la tensión.

La Casa Sperduta nel Parco es pura y auténtica basura fílmica, y como tal se afronta preferentemente desde una perspectiva lúdica que impide tomarse a sus personajes demasiado en serio. Cuando se apela a los bajos instintos de la audiencia cuesta empatizar con el sufrimiento de unas víctimas que, además, no son gimoteantes peleles, sino desafiantes miembros de la alta sociedad. Uno se sorprende deseando que Alex y Ricky obtengan un poco de diversión torturando a esa pandilla de estirados cuyo patrón de comportamientos levanta bastantes sospechas. La explicación se halla en el último acto, enmarcada en un final inesperado coherente con lo visto pero en el límite de la credibilidad. Y cuando se ponen las cartas sobre la mesa, demonios, la simpatía por el agresor sexual no hace más que aumentar. ¿Será un efecto deseado por el director? Chi lo sa? Lo cierto es que el carismático David Hess, dotado de una distintiva fisonomía facial, contribuye a incrementar las simpatías hacia el bando integrado por los villanos de la función. Después de todo, estos y la consecucción de sus deseos (y de los nuestros por añadidura) son la razón de ser de este entretenido vehículo de vulgar explotación. No se confundan: aquí se viene a disfrutar, no a padecer.

2 Comments:

Blogger Iveldie said...

Buenas, ante todo enohorabuena por el blog, es la primera vez que posteo aquí, aunque te voy leyendo desde hace tiempo. El cine intaliano casposo de los 80 es mi debilidad, por malas que sean las películas me suelen gustar, no se porque pero me pongo en un estado extraño al verlas, es una tonteria pero es cierto,supongo que la música hace mucho, casi todas destacan en ese aspecto. En cuanto a esta que comentas de Deodado la verdad es que todavía no l ahe visto, compre la edición de manga films "Trampa para un violador" y como me enteré que está cortada no me he atreviso a verla. No se si conoceras mi blog pero si no te invito a echarle un vistazo. Saludos!

5:43 p. m.  
Blogger superdiscochino said...

Sí, sí que conozco su blog, Iveldie. Alguna que otra vez lo he leído. Somos bastante afines en gustos, ya ve.

¿Así que "Trampa para un violador"? Qué mala sombra de título le han puesto...

Gracias por pasarse por aquí.
Un saludo.

3:11 p. m.  

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