25.9.06

Todo queda en familia

SINGAPORE SLING

Nikos Nikolaidis, 1990

Un fenómeno común en todo debate cinéfilo que se precie es el tratar de desarmar a los contertulios mediante la alusión de un título ignoto para el resto; cuanto más exótico y aparentemente disparatado, mejor. La cuestión es situarse un peldaño por delante de los conocimientos del vulgo para así quizás paliar carencias en la autoestima provenientes de otras áreas de la esfera personal. Aunque el cine, como objeto de discusión, no tiene la exclusividad en esta materia. El juego del “y yo más”, tan practicado en edades tempranas, persiste durante el transito e inmersión en la madurez sea cual sea la temática analizada porque resulta un ejercicio vigorizante para el ego, esté sometido a ataque o no.
¿Me siguen? Pues atentos porque les ofrezco un nombre para apuntar y sacar a relucir en los momentos oportunos (delante de sus amistades, en una reunión formal…): Singapore Sling de Nikos Nikolaidis.

Lo primero que han de alegar para ganarse a la audiencia tradicionalista es que esta película griega homenajea a la aclamada Laura (Otto Preminger, 1944). Como en el título estadounidense, la trama gira en torno al misterioso (no tanto para el espectador) asesinato de una joven llamada Laura en un contexto de cine negro que en el filme de Nikolaidis tan sólo constituye unas cuantas pinceladas del tapiz sobre el cual está pintada la historia. Después, y aunque sólo sea por mera justicia, convendría hacer referencia a la exquisita fotografía de la cinta, elegante y decadente a la par. La iluminación, las localizaciones, la decoración, el vestuario e incluso el maquillaje se sitúan a un gran nivel, fascinando cuando es pertinente y tomando un cariz repulsivo si se tercia. Seleccionar unas capturas para acompañar a este texto ha sido una tarea verdaderamente complicada, y mucho me temo que flaco favor le hago a la belleza real de la película. Casi cada fotograma es susceptible de ser admirado por separado.
Por último, si se percibe público receptivo o simplemente se desea epatar sin más, conviene describir el repertorio de profanidades presente en el metraje: incesto, vómitos, lluvia dorada, electrocuciones, sadomasoquismo, onanismo frutal (!), mutilaciones… No faltan emociones para los amantes de la exploitation más atrevida y, sin embargo, el buen gusto tras la cámara es un argumento capaz de hacer que incluso los remilgados mantengan la vista fija sobre la pantalla.

Para el recuerdo quedan escenas que hubiese querido para sí Marco Ferreri en La Grande Bouffe (1974) como el opulento banquete que celebran madre e hija, sorbiendo, chupando, empleando las manos en un espectáculo repugnante e hipnótico, mientras el moribundo investigador no puede hacer otra cosa que observar impotente desde la distancia. O los soplos de surrealismo semi-fantástico (tiene su gracia que el padre de incestuosa familia sea una “momia”) puntuados por constantes roturas del Cuarto Muro en las que los personajes declaran al espectador sus intenciones o los sucesos que están a punto de acontecer. Acompaña una banda sonora deliciosamente evocadora que contribuye a ensalzar el regusto melancólico de un filme en el que todo es extremo (el humor, las interpretaciones, el patetismo, las relaciones humanas, el sexo, la desidia, la vida y la muerte…).
Singapore Sling es un título ajeno a cualquier corriente y consideración, inclasificable, incómodo y adictivo, estimulante y soporífero, tierno y visceral. En definitiva, el premio que de cuando en cuando recibimos los acostumbrados a revisar pilas y pilas de aparente material de desecho en busca de la ocasional joya fílmica. Eso, y una estupenda arma arrojadiza para apuntarse un tanto ante cinéfilos vocacionales.

3 Comments:

Anonymous Jaume said...

Bonita critica la que ha escrito aunque le ha faltado una innumerable serie de referencias a películas que yo he visto y parece ser que usted no: Evridiki B.A. 2037 (1976), Kourelia tragoudane akoma, Ta (1979) y Proini peripolos (1987).Todas de Nikolaidis sin olvidar ese pequeño gran corto austriaco del año 1943 del visionario director Wesnleadu kishserki de gran influencia para el film en cuestión
Un saludo y continué así.

10:32 p. m.  
Blogger Borja said...

Suscribo todos los puntos, cuando la vi también la consideré un premio a la insistencia... Eso sí, me sorprende la calidad de imagen de las capturas, yo tengo una copia sacada de VHS y ni de lejos se aprecia el detalle como aquí!

2:15 p. m.  
Blogger superdiscochino said...

Pues circula por ahí una copia con una calidad de imagen excelente, Borja.

La pega es que los subtítulos están incrustados sobre un fondo negro muy molesto (seguramente para tapar otros en un idioma diferente).

Búsquela porque la fotografía de la película es excelente y merece ser disfrutada en condiciones.

Un saludo.

4:15 p. m.  

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